¿Por qué nacimos?

La corrupción y la impunidad destruyen al País.
Un problema que pareciera económico se ha convertido en un grave asunto moral, de valores, que pulveriza las instituciones de la nación.
Los datos duros confirman el nivel de penetración que ambos fenómenos, vinculados entre sí, han tenido en nuestra vida pública y privada.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el costo derivado de la corrupción por trámites vehiculares, de educación pública, registro civil o contacto con autoridades de seguridad pública, los más frecuentes, ascienden a 7 mil 217 millones de pesos, equivalentes a 0.4% del PIB.
Ese monto equivale al Presupuesto completo de varios estados y municipios y a la facturación anual de las más grandes empresas de la República.
Pero, este que es un problema de índole mundial, tiene especial arraigo en México:
Un documento del 2018 “Informe de Transparencia Internacional las personas y la corrupción: América Latina y el Caribe” (el último disponible), México es el país con el mayor índice de corrupción de la región en la prestación de servicios públicos, confirmando los datos del Inegi.
Lo asombroso y preocupante de estas cifras es el caso México donde el 51% de los mexicanos encuestados para el trabajo confesó haber pagado un soborno para acceder a servicios públicos básicos en los últimos 12 meses.
Por ello no es ninguna casualidad que el «Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional» coloque a México en el lugar 142 de 183 países.
Esto significa que lo cataloga entre las naciones del mundo con mayor percepción de corrupción en el sector público.

 

La impunidad, aparejada

Pero la corrupción florece y avanza porque hay condiciones de impunidad, de tolerancia, que lo permiten.

El hecho de que la corrupción avance se explica en el nivel de impunidad que vive México, convertido ahora en uno de los paraísos naturales de ese fenómeno.

Nuestra nación no sólo encabeza la lista de países del continente americano con el más alto índice de impunidad, sino que en sí mismo tiene problemas propios y estructurales de este grave fenómeno.

De acuerdo con la asociación civil “Impunidad Cero”, el nivel de impunidad en México es de 98.8 % y existe una tasa de delitos que no se denuncian y no se investigan de 93.6 %.

La propia organización sostiene que la impunidad en México está tan generalizada que hay un 1.14 % de probabilidades de esclarecer un delito, desde que se denuncia hasta que haya una sentencia.

Este delicado tema se ha profundizado por la falta de denuncias.

Por eso es importante la denuncia y ello hace necesario que se multiplique al grado de convertirla en un asunto de interés público.

Es por ello que nace “Yo Rechazo la Corrupción y la Impunidad”.

Somos un equipo de profesionistas de Baja California y Sonora comprometidos con el periodismo crítico, a quienes nos interesa convertir la denuncia pública en una herramienta que concientice, sensibilice y brinde visibilidad a los casos de corrupción e impunidad de todo el País.

Este esfuerzo es encabezado por Dianeth Pérez Arreola, quien ejerce el periodismo desde 1994. Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UABC y Maestra en Comunicación Periodística, Institucional y Empresarial por la Universidad Complutense de Madrid. Doctorante en la Universidad Libre de Ámsterdam, es ciudadana de Países Bajos, donde vivió 17 años.

“Yo Rechazo la Corrupción y la Impunidad” es un esfuerzo ciudadano que busca 6 grandes objetivos: 

1.- Investigar y documentar casos de corrupción, pública y privada.

2.- Identificar a los responsables de esos delitos.

3.- Recibir denuncias, públicas y privadas, vía nuestros medios digitales, sobre hechos de presunta corrupción, para ser investigados.

4.- Hacer pública la información en este sitio web y en sus redes sociales para darles visibilidad.

5.- Exigir la investigación formal de los hechos por las autoridades responsables.

6.- Concientizar con artículos de opinión, la discusión pública y los propios resultados de las investigaciones a la necesidad de cambiar un modelo corrupto e impune, por uno transparente y de rendición de cuentas.

Todo ello lo llevaremos a cabo utilizando recursos propios para evitar la dependencia de intereses particulares o públicos que distorsionen nuestros grandes objetivos.

 

La protección

“Yo Rechazo la Corrupción y la Impunidad” nace como un espacio libre y sin compromisos, pero responsable para con su equipo de trabajo.

Queremos cuidar la integridad física de los involucrados y de nuestro equipo, lo que significa proteger su identidad. Los niveles de Impunidad que hemos documentado nos dan la razón sobre la importancia de actuar de esta manera, pues es público que nuestro país no cuenta con el nivel de seguridad pública que garantice una plena libertad de expresión.

Los altos índices de delitos sin ser castigados, y que se reflejan en la tasa de feminicidios más elevada de la historia, los casos de ejecuciones extrajudiciales sin ser siquiera investigados y los preocupantes niveles de penetración de actos de corrupción en los aparatos de justicia nos obligan a operar de esta manera.

Esta es nuestra razón de ser y nuestra motivación.

Esperamos contribuir desde esta trinchera a que el estado de cosas de nuestro país cambie de manera gradual y pronto podamos decir que hemos cumplido con nuestros objetivos, mediante nuestra labor.