Marina, Calderón y Bonilla

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Por Dianeth Pérez Arreola

Hoy domingo 11 de octubre, la alcaldesa de Mexicali, Marina del Pilar Ávila Olmeda, tuvo un breve espacio en la conferencia mañanera del gobernador Jaime Bonilla. En un ambiente en apariencia distendido, donde Ávila Olmeda le mintió vilmente al mandatario diciéndole que Mexicali es el municipio que más lo quiere, hizo una breve presentación de su primer año al frente de la capital del Estado.

Cabe recordar que Bonilla no se tomó la molestia de asistir al primer informe de la alcaldesa el 7 de octubre a pesar de estar en el edificio de junto. El honor de su presencia solo lo tuvo el alcalde de Ensenada, Armando Ayala Robles el pasado 3 de octubre. Dicen que Ayala es el gallo de Bonilla para la gubernatura porque cumple a la perfección los requisitos para ese cargo: obedecer en todo, no contradecir y dejarse manejar por Bonilla para que él sea el poder detrás del trono y su periodo dure en realidad ocho y no dos años.

Según la encuesta de la empresa Caudae, dirigida por Alejandro Caso Niebla -quien trabajó muchos años para gobiernos panistas-, la alcaldesa de Mexicali sale muy bien evaluada; resultar la séptima mejor munícipe del país en marzo pasado hizo que se sintiera la elegida para ir por la silla grande del Estado.

La culpa de que Marina del Pilar haya caído de la gracia de Jaime Bonilla la debe tener su marido, el panista en pausa y morenista en duda, Carlos Torres Torres. Hay que recordar que el padrino político del tijuanense es Felipe Calderón. Y Margarita Zavala lo impuso como diputado de representación proporcional, así que su gratitud para con el matrimonio Calderón Zavala es mucha.

Según rumores dentro de la administración estatal morenista, el marido de Marina del Pilar le habría endulzado el oído y la convenció de hablar con ellos. La alcaldesa y su marido apostaban a que el partido de la expareja presidencial, México Libre, consiguiera el registro y así Marina buscaría la gubernatura bajo los colores de la nueva fuerza política, lejos del control de Jaime Bonilla, los pleitos internos de Morena y la posibilidad de que no sea Mario Delgado -padrino político de Marina- quien resulte electo como líder de ese partido.

Pero las cosas salieron mal: México Libre no consiguió el registro y además Bonilla se enteró de la reunión. A la alcaldesa le queda un as bajo la manga, que Delgado resulte ganador de la contienda interna de Morena, y mientras afianza su imagen comprando impresionantes pautas publicitarias tanto en los medios de comunicación tradicionales como en las redes sociales.

Como para quedar bien con Bonilla -o por órdenes de éste, quién sabe-, en el breve espacio que le concedió hoy en la mañanera, Marina del Pilar dijo: “desde la época de Felipe Calderón se dejó crecer al crimen organizado, en cuanto a un porcentaje muy alto en el delito de homicidios que está relacionado con el pandillerismo, narcomenudeo y delincuencia organizada”. Leña del árbol caído.

En otro tema, resulta que Bonilla está muy ocupado poniendo gente en puestos estratégicos, lo que tiene a los morenistas de hueso colorado muy enojados. Vienen de Sonora y de la Ciudad de México, con sueldos tan altos como su ego y hasta ahora, con ningún resultado.

Por ejemplo, en la nueva hacienda estatal, cuya nómina es de un millón de pesos mensuales, se fijaron una meta de recaudación millonaria, pero no han logrado hacerse ni de equipo de oficina para poder operar.

Los expertos dicen que este organismo desconcentrado le quita atribuciones a Recaudación de Rentas del Estado, por lo que el SAT estatal duplica funciones y es por tanto innecesario. Además, no se cuenta con las instalaciones ni la capacidad de respuesta adecuadas para su correcto funcionamiento.

La nueva hacienda estatal no tendrá sillas, escritorios, ni computadoras, pero tiene jefes importados que cobran muy bien y que han enrarecido el ambiente laboral en sus respectivas oficinas por su actitud soberbia, y de la esperada recaudación millonaria, nada. Los malpensados dicen que en realidad esta es una caja chica de Gobierno del Estado, y quieren otro cochinito, aparte de Fisamex, para la recaudación. Después de todo hay que recuperar lo invertido en comprar los votos de los diputados para que aprobaran la fallida Ley Bonilla.

Cuenta la leyenda, que en una reunión con los directores de las Comisiones Estatales de Servicios Públicos de los municipios, Bonilla le preguntó al responsable de la paraestatal de Tecate: ¿ya le cortaste el agua a la cervecería?, a lo que el funcionario empezó a responderle sobre el procedimiento en estos casos -una evaluación, un requerimiento, el tiempo necesario para que la empresa tome medidas o compruebe la falta- cuando el gobernador lo interrumpe y le hace otra pregunta: ¿Cuántas veces te he pedido que les cortes el agua?. “Dos”, respondió el funcionario. “Pues no te lo voy a preguntar tres veces” sentenció. El resto de la historia ya la conocemos, el funcionario obedeció, y la empresa renegando, pero pagó. Una anécdota que refleja el carácter y las decisiones de Bonilla de pies a cabeza.