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Por Dianeth Pérez Arreola

Cuando el gobernador Jaime Bonilla se refiere a una organización cuyos directivos se comportan de manera prepotente y déspota, le llama el “estilo gansteril”.  Así se puede describir la situación que vive el Sistema Estatal de Justicia Alternativa Penal. Dirá usted que es la inexperiencia de los nuevos jefes, pero no es el caso, porque el reinado de terror cumple ya 11 años intacto.

La directora de zona Alba María Fimbres, ayudada a escalar puestos por su esposo exprocurador, se dedica a consentir a sus protegidos, mientras que al resto del personal que sí trabaja les cambian los turnos, los envían lejos y les niegan vacaciones.

Nos platican que el personal está harto y que debido al envenenado clima laboral han salido muy buenos elementos. Esta falta de personal es usada de pretexto cuando alguien quiere pedir vacaciones. Muchos se han contagiado por primera o segunda vez de Covid, resultado de no contar con las medidas sanitarias debidas, y por las secuelas tienen incapacidad por dos o tres meses y cuando quieren pedir sus vacaciones se las niegan por haberse incapacitado. En cambio, la directora Fimbres acaba de regresar de vacaciones después de haber estado incapacitada por dos meses y medio. ¿Qué tal?

Paulina Tinoco, directora de SEJAP parece no enterarse de la falta de papel sanitario en los baños, de los equipos obsoletos, de la tinta para imprimir, de la ausencia de controles y filtros para la atención de los ciudadanos, desde limitar la atención a la verdadera capacidad del centro, hasta la falta de tapetes sanitizantes, alcohol en gel y termómetros.

Por si fuera poco, a todos les cambiaron la forma de pago de catorcenal a quincenal y hasta ahora se siguen haciendo los occisos a la hora de dar explicaciones y soluciones a la cuestión de cómo y cuándo pagarán esos días extras de los meses con 31 días. En ese sentido, el 19 de enero pasado, trabajadores de la Fiscalía General del Estado solicitaron al Oficial Mayor de ese organismo, José Antonio Ramírez Gómez, les aclare esa y otras muchas cuestiones sobre los sorpresivos cambios y descuentos que son efectivos a partir de este año, que se suman a los retrasos de pago de salarios.

Así el “estilo gansteril” de la FGE, encabezado por “Titi” Ruiz, cuyo único mérito es ser compadre del gobernador. Al parecer no se ha dado cuenta que le maquillan las cifras de atención a la ciudadanía para hacer como que cumplen con las metas, y para Bonilla, ya que no es un órgano recaudatorio, no le merece la menor atención. Menos mal que las cosas ya cambiaron.