Compartir esta nota

CDMX, Septiembre 8, 2021.- Juan Manuel ha trabajado sin descanso en la mega obra del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, ubicado en la Base Militar de Santa Lucía. Aunque su familia vive en Tecámac —el municipio donde se ubica la construcción— rara vez llega a verlos debido a las largas jornadas y para complementar sus gastos con las horas extras.

Él, como cientos de otros colegas, proviene del antiguo megaproyecto del Aeropuerto Internacional de Nuevo México (NAIM), promovido por el expresidente Enrique Peña Nieto. No solo denuncia que antes les pagaban más, sino que había menos intermediarios del trabajo, que están en un supuesto compromiso con los militares, y denuncia que les cobran entre el 20% y el 30% de sus salarios para que puedan seguir trabajando, publica hoy EL UNIVERSAL.

Juan Manuel – cuyo nombre es falso para proteger su identidad por miedo a represalias–  dice que su familia lo apoya y tiene un lugar para quedarse a dormir. Sin embargo, narra que ha encontrado compañeros suyos, viviendo en pequeñas casas compartidas con colchones en el salón, sin posibilidad de bañarse diariamente y comer una comida al día porque los los moches los afectan.

“Ganas 1.700, le das mil a la familia y sobrevives con 700”, explica el entrevistado, quien asegura que están siendo presionados para terminar la obra, ya que el Presidente quiere inaugurar el aeropuerto a principios de 2022.

Lo anterior ha provocado que sus compañeros sufrieran accidentes y no fueran atendidos por completo en rehabilitación en casos de trauma y otras lesiones graves.

Testimonios de trabajadores y ex trabajadores señalan en entrevista con EL UNIVERSAL que la calidad de vida dentro del Aeropuerto Internacional de Santa Lucía es precaria, ya que los pagos son menos competitivos en contraste con el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM) y se cobran moches de entre el 20% y el 30%.

Los entrevistados también informan que las condiciones de la vivienda son indignas y que el ritmo de los días, debido al apuro de la inauguración de la obra en 2022, los ha puesto en riesgo de muerte y accidentes.

Este diario obtuvo documentos de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) mediante la Ley de transparencia, donde refieren que durante el período del 1 de diciembre de 2018 al 1 de junio de 2021 se han acumulado seis muertes -más una agregada el 17 de agosto-, así como 59 accidentes en la zona, cuya cronología permite identificar la gravedad de los casos a medida que avanzaba la construcción. Es decir, durante los 19 meses del megaproyecto se registró un promedio mensual de 3,4 accidentes.

La Secretaría de la Defensa Nacional no tiene registro de trabajadores. Solo indican que se han generado 95 mil 998 empleos, de los cuales hay un registro de bajas equivalente a 73 mil 34 personas.

Aunque aclaran en la solicitud: “El despido de trabajadores ocurre como consecuencia del contrato, bajo el esquema en el que son contratados, ya que los contratos se ejecutan de acuerdo con las necesidades en el avance del proyecto (…) igualmente , una vez finalizada la etapa de ejecución, los trabajadores tienen la oportunidad de ingresar a otra etapa ”.

Al respecto, Sedena, al cierre de esta edición, no había respondido preguntas sobre los reclamos de los trabajadores, lo que enfatizó si tenían un historial de malas prácticas o quejas sobre moches en los pagos.

Pagos y moches

Cada semana, decenas de personas llegan desde áreas remotas a buscar trabajo. Se instalan en la entrada principal con papeles en mano y esperan algo de suerte: “Hay gente que viene de Hidalgo; de Toluca, en el Estado de México, y de Puebla ”, dice un ex empleado.

En el caso de que sean contratados, es prácticamente un requisito que vivan cerca del trabajo o que encuentren una casa improvisada en la que puedan instalarse con los servicios mínimos, ya que la jornada laboral comienza a las 8 de la mañana. Tampoco será una estadía cómoda, ya que por los costos de los alquileres, las casas de 50 metros cuadrados se comparten con más personas.

Desde que se inició la obra, el entorno de Santa Lucía se han convertido en una pequeña colonia de trabajadores que apenas salen de la zona, excepto los sábados que terminan la jornada a las 2:00 pm, aunque de la misma forma, para quienes se trasladan de otros estados, es inviable por los costos, ya que los pagos son insuficientes, dicen los inconformes.

Según los testimonios, los pagos a un maestro albañil oscilan entre los 2.500 y los 2.700 pesos mensuales, mientras que el de un ayudante ronda los 1.700 pesos. En el caso de algunas mujeres, las que se encargan de trabajar en recopilación de grava, como “fierreras” o limpieza, se les paga entre 1.200 y 1.400 pesos. Las horas extras se pagan entre 50 y 70 pesos.

La mayoría de ellos están afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), especialmente por los accidentes ocurridos desde que comenzó el megaproyecto; en caso de estos, se transfieren al Hospital General Regional 200 del IMSS, en Tecámac, Estado de México, junto a la mega obra.

A los trabajadores que tienen estudios profesionales como ingenieros, son asignados a puestos de jefatura con un pago mensual de 12 mil pesos; sin embargo, consideran que terminan trabajando más tiempo porque realizan más actividades que no están en sus facultades o experiencia profesional.

Un trabajador promedio que vive dentro de Tecámac, según las fuentes, debe gastar al menos unos 60 pesos diarios, que incluirían su pasaje de ida y vuelta, así como una comida de 25 pesos vendida por el servicio de cocina del Ejército. Sin embargo, esas son cifras conservadoras para quienes viven entre tres y cinco kilómetros a la redonda.

Para quienes vienen de distancias más largas, que involucran de 10 a 20 kilómetros (o más), el gasto mínimo diario significa unos 100 pesos. Por eso, la mayoría de los trabajadores prefieren traer un almuerzo preparado desde casa para ahorrarse este gasto, o optan por alquilar en la zona.

Los trabajadores y ex trabajadores enfatizan que los pagos están más controlados en contraste con las fugas de dinero en el NAIM. Las fuentes aclaran que pagan menos: “Antes ganaban el triple del dinero (en el NAIM)” insiste un trabajador. “En Santa Lucía es más ordenado, pero es menos dinero”, agrega otro.

Según la solicitud de información, el Ejército realiza estos pagos en efectivo sin entregarles un recibo. La única documentación que reciben de la administración del megaproyecto es un contrato de confidencialidad.

Según los trabajadores, el pago se entrega todos los sábados mientras los soldados  entrenan y solo les entregan los sobres de dinero, sin un recibo que acredite la operación.

Sin embargo, los trabajadores y ex empleados coincidieron en una entrevista con este diario en que una parte de su salario va como un moche por cada representante de las cuadrillas de trabajadores. Se desconoce el destino final de estas cuotas o obsequios, aunque fuentes dicen que una parte se la dejan a intermediarios, mientras que otra supuestamente se la embolsan miembros del Ejército.

Por ejemplo, un maestro albañil gana 2.700 pesos y se le quitan unos 1.000 pesos, aseguran los afectados.

Según los trabajadores, estas condiciones no permiten que una o dos personas alquilen una vivienda, por lo que, en los alrededores del Conjunto Urbano del Real Granada, a unos cinco minutos de la entrada principal, es donde suelen alquilar entre cinco y ocho trabajadores una casa unifamiliar de aproximadamente 50 metros cuadrados con dos o tres dormitorios y un baño.

“Alquilan una casa entre varios, los albañiles”, dice la fuente, quien agrega que solo se llevan sus colchones y algunas mudas de ropa, además de artículos de higiene. En las casas no tienen dinero para pagar el gas y hay problemas en el suministro de agua.

Prisa, accidentes, muertes

La inauguración del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, en la Base Militar Santa Lucía, será el 21 de marzo de 2022, fecha en la que se celebrará el 106 Aniversario de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM).

Según los trabajadores y ex trabajadores de Santa Lucía, las presiones por parte de los responsables del trabajo han provocado que se generen accidentes, ya que en varias ocasiones trabajan aunque las condiciones no sean las adecuadas.

EL UNIVERSAL obtuvo el listado de accidentes y muertes a través de la Ley de Transparencia, donde da cuenta que, de los 59 registros, uno se levantó en 2019; 49 en 2020, y ocho hasta junio de 2021. Aunque hay que sumar el reciente fallecimiento ocurrido el 17 de agosto.

El último de estos hechos ocurrió en la tercera semana de agosto sin que las autoridades militares informaran en detalle. De hecho, han dado información dosificada desde que se inició el trabajo y se desconocen las edades y sexos, así como otros aspectos de las condiciones laborales de los trabajadores, datos que no aportaron en una solicitud de información a este medio.