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Por Raúl Ramírez Baena, defensor de derechos humanos

Julian Assange, fundador del sitio Wikileaks, especializado en descubrir y publicar a través de diversos medios independientes en el mundo las acciones unilaterales y extraterritoriales de los servicios de inteligencia y las fuerzas armadas de los Estados Unidos de América (EUA) en varios países, mellando su soberanía y los derechos de diversas personas, contrario a los principios del Derecho Internacional Público, todo ello en favor de los intereses hegemónicos del país más poderoso del planeta, ha vivido una intensa campaña de persecución política por parte de este país y de sus aliados, como Gran Bretaña, acusado de 18 delitos, entre ellos el de espionaje.

Como ejemplo de lo anterior, Wikileaks evidenció hace 10 años mediante su sistema informático, que soldados de los EUA cometiendo crímenes de guerra en Iraq y Afganistán, además de 250.000 mensajes diplomáticos confidenciales descubiertos, así como torturas en la prisión de Guantánamo, entre otras atrocidades.

Los principales méritos de Wikileaks han sido contribuir al Derecho a la Información de la población mundial, además de ser un ejemplo de ejercicio hasta sus últimas consecuencias del derecho a la Libertad de Prensa, derecho plasmado en la Primera Enmienda de 1791 en la Constitución de los EUA, como una contribución de este país a la universalidad de ese derecho fundamental, logro que hoy parece olvidar.

Julian Assange se encuentra recluido en una prisión de Londres, salvando la extradición gracias a la valiosa resolución emitida por una jueza británica que argumenta graves afectaciones a su salud mental, por las fuertes presiones que sufre y el largo confinamiento, primero en la Embajada de Ecuador en Londres, resolución que impide sea extraditado y juzgado en los EUA con una probabilidad de recibir una sentencia de 175 años de prisión por los presuntos delitos que se le imputan.

Ante esto, recordando que el asilo es un derecho humano y con base en el Derecho Humanitario Internacional como lo es la Convención de Ginebra, Estatuto de los Refugiados de 1951, del que México es Estado Parte, una vez salvada la extradición, el gobierno mexicano ha ofrecido el asilo político al fundador de Wikileaks, en razón de que su integridad y su vida corren serio peligro en una prisión británica. Sea quien sea el gobernante en turno, nuestro país vuelve a ser efectiva su tradicional política exterior de proteger a personas perseguida en diversos países del mundo, cuya integridad corre serio peligro. Veremos cómo termina todo esto.